Seguridad en el extranjero: gestionar el riesgo inherente a una expatriación

En la prensa internacional abundan los relatos de situaciones críticas con rehenes de por medio y atentados perpetrados contra trabajadores extranjeros. El ascenso de la movilidad internacional explica en parte por qué cada vez son más frecuentes los incidentes en el extranjero: cada vez hay más trabajadores que viajan o viven en el extranjero, lo que aumenta el grado relativo de exposición a riesgos sanitarios y de seguridad. Más que nunca antes, las empresas tienen que hacer frente a obligaciones de protección adoptando estrategias de gestión del riesgo de expatriación.

Detección y medición de riesgos

Para conquistar nuevos mercados y crecer en el extranjero, a veces las empresas tienen que destinar personal a zonas de alto riesgo. La detección y el análisis de los riesgos a los que los empleados se verán expuestos al viajar, vivir y trabajar en un determinado país es fundamental para elaborar un programa de prevención exitoso. Hay empresas de gran tamaño que cuentan con su propio departamento de protección y seguridad, pero las pymes no suelen gozar de tanta fortuna.

Tipos de riesgo                           

Los expatriados y viajeros de negocios pueden hallarse expuestos tanto a riesgos sanitarios como de seguridad. Para averiguar cuáles son las zonas de riesgo, las empresas pueden recurrir a mapas de riesgo sanitario y político. También pueden consultar las recomendaciones y consejos que ofrecen diversas instituciones o ministerios, como el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación. Otra opción es contratar los servicios de un experto en gestión de riesgos.

Riesgos sanitarios

  • enfermedades infecciosas (malaria, dengue, hepatitis, etc.);
  • epidemias (cólera, meningitis, etc.);
  • instalaciones médicas autóctonas deficientes;
  • escaso número de instalaciones médicas autóctonas;
  • dificultades de acceso a fármacos;
  • condiciones sanitarias deficientes.

Riesgos de seguridad

  • delincuencia (asaltos, estafas, etc.);
  • toma de rehenes;
  • terrorismo;
  • piratería por tierra y mar;
  • presencia de minas terrestres;
  • otros riesgos asociados a la situación política y social (insurrecciones, golpes de Estado, guerras civiles, etc.).

Además de estos riesgos sanitarios y de seguridad, a veces existen riesgos naturales tales como terremotos, maremotos, tifones y otros tipos de catástrofes naturales.

¿Qué factores pueden acrecentar los riesgos?

Los riesgos pueden ser superiores en determinadas situaciones (sobre todo los de seguridad). Los siguientes motivos pueden acrecentar la peligrosidad de un traslado internacional o una expatriación:

  • la nacionalidad del empleado (si hay tensiones diplomáticas);
  • el cargo del empleado;
  • la imagen de la empresa en el país;
  • el comportamiento del empleado (dejadez por desconocimiento de los riesgos sanitarios, actitudes inapropiadas consideradas ofensivas en el país de acogida, etc.).

Prevenir y gestionar los riesgos: elaboración de unas pautas sanitarias y de seguridad

El éxito de unas pautas sanitarias y de seguridad depende de la concienciación real de los viajeros de negocios. Con arreglo al país y el presupuesto de la empresa, hay muchas otras medidas que pueden adoptarse para proteger a los empleados en el extranjero.

Concienciar

Antes de viajar a una zona de riesgo, las empresas deben informar y preparar a los empleados. Los empleados deben conocer los riesgos sanitarios y de seguridad, las principales características del país y los usos y costumbres autóctonos que deben respetar. Las empresas pueden establecer iniciativas de prevención por su propia cuenta o recurrir a la labor de empresas especializadas. Los programas preventivos pueden incluir:

  • chequeos médicos y comprobación de vacunaciones;
  • entrega de guías de seguridad para distintos países o territorios a través de una intranet o una web específica;
  • sesiones de preparación y/o módulos de formación virtual que contengan un tema sobre salud y otro sobre seguridad;
  • cursos previos a la estancia para los empleados y sus familias.

Instauración de procedimientos de seguridad

Para asegurar la seguridad de los empleados en el extranjero a diario las empresas deben adoptar las medidas oportunas. Los expatriados no sólo requieren viajar sanos y salvos, sino también un lugar de trabajo y un hogar seguros. Además de la contratación de una solución aseguradora para empleados en el extranjero, las empresas pueden:

  • llevar a cabo auditorías de seguridad de la vivienda, el vecindario y el lugar de trabajo;
  • establecer una línea de atención telefónica permanente (24 h / 7 d) para los empleados;
  • imponer normas de viaje estrictas (uso obligatorio de determinados taxis o vehículos de seguridad, itinerarios preestablecidos, etc.);
  • ofrecer o seleccionar viviendas de alta seguridad;
  • emplear dispositivos de seguimiento.

A pesar de todas las medidas preventivas, pueden producirse incidentes, por lo que las empresas deben contar con protocolos de crisis instaurados, lo que puede englobar el establecimiento de una unidad de gestión de crisis, un plan de evacuación de emergencia o un servicio de apoyo psicológico.

Más información acerca de los riesgos mundiales:

Consulte el mapa de riesgos de seguridad de AON.

Fecha de publicación : 6 Ago 2014

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